Seneca-muerte

…y otras muertes estúpidas.

   Son muy populares la muerte de  Sócrates, condenado a tomar la cicuta por “corromper a los jóvenes” e “introducir dioses distintos a los del Estado”, y  la de Nietzsche debido a una enfermedad nerviosa, la sífilis, que fue reduciendo sus funciones hasta dejarlo postrado en cama. Pero hay otras muertes muy interesantes y poco conocidas.

  1. Heráclito enterrado en estiércol

  Heráclito sufría hidropesía. Reflexionando dio con lo que creyó que era la cura. “Si la hidropesía es humedad, la forma de curarla es secándola”, y  la forma que creyó correcta para secar la humedad era enterrándose en estiércol. Una versión de la muerte de este pensador es que los perros se lo comieron cuando intentaba su peculiar método de sanación.

  1. Pitágoras y las habas

   El genio de las matemáticas y astronomía que decía, entre otras idas de olla, que la Tierra era un globo colgado en espacio, murió por culpa de las habas. Sí, aunque parezca mentira, fue así. Odiaba las habas y en su escuela estaban prohibidas, no se podían comer, ya que decía que si las comías era imposible que entendieras las matemáticas. No comer habas hacía que vieras mejor la idea de la matemática. Pero eso le llevó a la muerte. Perseguido por sus enemigos, que eran muchos, fue alcanzado y asesinado cuando al llegar a un campo de habas, en su huida, no fue capaz de cruzarlo y  le costó la vida.

  1. Esquilo y el rompe huesos

   Uno de los grandes dramaturgos, murió aplastado por una casa. Fue a consultar al oráculo y éste le dijo que moriría aplastado por una casa. Esquilo pensó que podía ser por el derrumbe de alguna, así que se fue de la ciudad al campo para vivir allí más tranquilamente. Pero en las campiñas griegas habitaba un famoso cuervo conocido como rompe huesos cuyo nombre científico es Gypaetus barbatus. Esta ave carroñera para poder alimentarse con mayor facilidad arroja los cadáveres desde las alturas, fue así que al soltar una tortuga desde el cielo, ésta dio sobre Esquilo terminando con su vida.

    4. Zenón apuñalado tras morder una oreja

   Zenón de Elea, bautizado por Aristóteles como ”inventor de la dialéctica”, es conocido sobre todo por sus paradojas, especialmente por aquellas que niegan la existencia del movimiento y que más adelante mencionaremos. Diógenes Laercio nos informa de que, como otros filósofos antiguos, tuvo una intensa vida política. Concretamente apoyaba, bajo pena de muerte, el derrocamiento del tirano eleata que gobernaba en ese momento (quizá Nearco o Diomedón). Tras ser arrestado se le llevó ante el tirano para ser interrogado. Zenón prometió importantes revelaciones, así que se acercó al tirano para hacer la confesión en secreto. Sin embargo, en lugar de confesar Zenón aprovechó para morderle la oreja al tirano y acto seguido se arrancó su lengua a mordiscos y se la tiró al infame a la cara. A continuación fue apuñalado.

    5. Empédocles carbonizado

  Se lanzó al volcán Etna para demostrar que era un dios…pero sólo encontraron sus sandalias de bronce.

    6. Diógenes y un pulpo vivo

   De su muerte hay varias versiones, una dice que murió de un cólico provocado por la ingestión de un pulpo vivo. El historiador César Cantú, dice que fue consecuencia de una caída de caballo, tras haberle mordido un tendón uno de los perros entre los que trataba de repartir un pulpo; y según otra más, murió por su propia voluntad, reteniendo la respiración, aunque esto sería algo metafórico, pues es imposible morir por dejar de respirar voluntariamente.

   7. Séneca: “quien la sigue, la consigue”

  No hay muerte como la de Séneca, quien fue acusado de traición por Nerón y condenado a muerte. Dada la locura del emperador y como desprecio hacia éste, trató de suicidarse. Primero lo intentó tomando cicuta pero, viendo que no le hacía efecto, se cortó las venas. Como el desangrarse era demasiado lento, pidió que le prepararan un baño caliente para acelerarlo y…murió asfixiado por los vapores del baño.

  1. Bacon y el apego al método experimental

   El filósofo empirista de los siglos XVI y XVII que se propuso reformar el método científico de la época, murió por culpa de un pollo. Decidió hacer un experimento para comprobar por sí mismo la verdad de una hipótesis recién formulada por él, según la cual la nieve podía servir para conservar la carne como lo hacía la sal. Compró un pollo en una aldea cercana, lo mató, y se quedó fuera de casa para ver cómo el pollo cubierto de nieve se congelaba. El pollo nunca se congeló, pero Francis murió de pulmonía.

  1. El que no se fiaba de sus sentidos…

   La Reina Cristina de Suecia “contrató’’ a Descartes para que le impartiera clases, pero tenía una agenda muy ocupada y la única hora libre que tenía era a altas horas de la mañana, cuando más frío hacía en Suecia. Así que el invierno de Estocolmo le provocó una fatal neumonía a Descartes.

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